Defensa Legal: 960588188 | Pericias Psicológicas: 947091285 | Cusco - Perú
¿LA CÁMARA GESELL BUSCA LA VERDAD O CONFIRMA UNA HIPÓTESIS?: Una reflexión crítica sobre una de las pruebas más influyentes del proceso penal peruano
La Cámara Gesell constituye una herramienta esencial para proteger a las víctimas y reducir la revictimización. Sin embargo, su enorme influencia probatoria exige analizar críticamente sus alcances, limitaciones, riesgos de sesgo, problemas de contaminación previa y desafíos metodológicos dentro del proceso penal peruano contemporáneo y actual.

Por: Dr. Paolo Antonio Castillo Mendizábal
Introducción: una pregunta incómoda pero necesaria
Pocas herramientas han adquirido tanta relevancia dentro del proceso penal peruano contemporáneo como la Cámara Gesell.
Durante las últimas dos décadas, la entrevista única realizada en Cámara Gesell se ha convertido en uno de los instrumentos probatorios más importantes en investigaciones relacionadas con delitos sexuales, violencia familiar y delitos que involucran a niños, niñas y adolescentes. Su incorporación respondió a una necesidad legítima: reducir la revictimización y evitar que una presunta víctima tenga que relatar reiteradamente experiencias potencialmente traumáticas frente a distintos operadores del sistema.
Desde esa perspectiva, la Cámara Gesell representa un avance significativo en materia de protección de derechos.
Sin embargo, precisamente debido a su enorme relevancia probatoria, resulta indispensable formular una pregunta que pocas veces se discute abiertamente:
¿La Cámara Gesell es utilizada siempre como una herramienta orientada a la búsqueda de la verdad o existe el riesgo de que, en determinados contextos, termine funcionando como un mecanismo de confirmación de hipótesis previamente establecidas?
La pregunta puede resultar incómoda.
No obstante, toda herramienta con capacidad de influir decisivamente en la libertad de una persona debe estar abierta al análisis crítico.
La verdadera fortaleza de un instrumento científico o jurídico no reside en la ausencia de cuestionamientos, sino en su capacidad para resistirlos.
El problema no es la Cámara Gesell: es cómo se utiliza
Uno de los errores más frecuentes en este debate consiste en plantear una falsa dicotomía.
Por un lado aparecen quienes consideran que la Cámara Gesell constituye prácticamente una garantía de verdad.
Por otro lado aparecen quienes cuestionan su utilidad o su confiabilidad.
Ambas posiciones son problemáticas.
La Cámara Gesell no es una máquina de detectar mentiras.
Tampoco es una herramienta inútil.
Es simplemente una metodología especializada de entrevista.
Y como toda metodología, posee fortalezas y limitaciones.
La discusión relevante no debería ser si la Cámara Gesell es buena o mala.
La discusión relevante debería ser si está siendo utilizada correctamente y si el sistema comprende adecuadamente sus alcances y limitaciones.
Una confusión frecuente: entrevista única no significa verdad única
Uno de los fenómenos más preocupantes dentro de algunos procesos penales consiste en la tendencia a confundir la finalidad de la entrevista única con una supuesta garantía de exactitud absoluta.
La entrevista única fue diseñada para reducir la revictimización.
No fue diseñada para garantizar que toda información obtenida sea necesariamente verdadera.
La diferencia es fundamental.
La Cámara Gesell busca mejorar la calidad del proceso de obtención de información.
No elimina automáticamente los problemas inherentes a la memoria humana.
No elimina los sesgos cognitivos.
No elimina la posibilidad de errores de interpretación.
No elimina la contaminación previa.
No elimina la influencia de factores externos.
Por ello, atribuir a la Cámara Gesell una capacidad de producir verdad objetiva constituye una expectativa incompatible con el conocimiento científico actual.
La memoria humana no funciona como una grabadora
Gran parte del prestigio probatorio de la Cámara Gesell descansa sobre una idea implícita:
que el relato obtenido refleja de manera relativamente fiel los hechos ocurridos.
Sin embargo, la psicología cognitiva moderna ha demostrado que la memoria humana no funciona como una grabación de video.
Los recuerdos no se almacenan y recuperan de manera idéntica.
Se reconstruyen.
Y toda reconstrucción implica posibilidades de modificación.
Décadas de investigación científica han demostrado que los recuerdos pueden verse afectados por:
- conversaciones posteriores;
- preguntas sugestivas;
- influencia familiar;
- presión social;
- información recibida después de los hechos;
- interpretaciones personales;
- emociones intensas.
Esta realidad tiene consecuencias profundas para cualquier sistema judicial que utilice el testimonio como fuente principal de prueba.
El problema de la contaminación previa a la entrevista
Uno de los aspectos menos discutidos en el contexto peruano es la enorme cantidad de interacciones que pueden ocurrir antes de que una persona ingrese a una Cámara Gesell.
En muchos casos, antes de la entrevista especializada ya han intervenido:
familiares,
docentes,
psicólogos,
médicos,
policías,
fiscales,
asistentes sociales,
vecinos,
abogados.
Cada interacción representa una posibilidad de influencia sobre el relato.
No necesariamente de manera maliciosa.
Muchas veces ocurre de forma completamente involuntaria.
Una pregunta mal formulada.
Una reacción emocional intensa.
Una interpretación sugerida.
Un comentario aparentemente inocente.
Todos estos factores pueden influir en la manera en que posteriormente se recuerda y relata un hecho.
Por ello, cuando el sistema analiza una entrevista, no debería preguntarse únicamente qué se dijo dentro de la Cámara Gesell.
También debería preguntarse qué ocurrió antes de ingresar a ella.
El riesgo del sesgo de confirmación
Quizá el principal problema epistemológico asociado a la Cámara Gesell no se encuentre en la herramienta misma, sino en el contexto institucional donde es utilizada.
La psicología cognitiva ha identificado un fenómeno conocido como sesgo de confirmación.
Este sesgo consiste en la tendencia humana a buscar información que confirme hipótesis previas y a interpretar la información ambigua de forma consistente con esas hipótesis.
Cuando una investigación ya se encuentra orientada hacia una determinada conclusión, existe el riesgo de que la entrevista sea observada principalmente como una oportunidad para confirmar dicha hipótesis.
En lugar de preguntar:
“¿Qué ocurrió realmente?”
el sistema puede comenzar a preguntarse:
“¿Cómo encaja este relato dentro de la hipótesis que ya manejamos?”
La diferencia parece pequeña.
En realidad es enorme.
¿Se exploran realmente las hipótesis alternativas?
Toda investigación orientada a la búsqueda de la verdad debería evaluar múltiples explicaciones posibles para los hechos.
Sin embargo, una pregunta pocas veces formulada es la siguiente:
¿Con qué frecuencia las entrevistas realizadas en Cámara Gesell son posteriormente analizadas considerando hipótesis alternativas?
Por ejemplo:
¿Se evalúan posibles errores de percepción?
¿Se evalúan posibles errores de memoria?
¿Se evalúan influencias externas?
¿Se analizan hipótesis distintas a la inicialmente planteada por la investigación?
En numerosos casos, la respuesta parece ser insuficiente.
Y ello genera un problema serio para cualquier sistema comprometido con la búsqueda objetiva de la verdad.
La Cámara Gesell y la sacralización probatoria
Quizá uno de los riesgos más preocupantes dentro del sistema penal peruano sea la progresiva sacralización de determinadas pruebas.
Toda prueba importante corre el riesgo de convertirse en una prueba privilegiada.
Una prueba que deja de ser analizada críticamente.
Una prueba cuya sola existencia comienza a generar una presunción implícita de veracidad.
Cuando esto ocurre, la evaluación probatoria pierde calidad.
Ninguna prueba debería quedar exenta de cuestionamiento técnico.
Ni los testimonios.
Ni las pericias.
Ni los informes médicos.
Ni las entrevistas especializadas.
La esencia del pensamiento científico consiste precisamente en la posibilidad permanente de revisión crítica.
El verdadero desafío: proteger a la víctima sin abandonar el pensamiento crítico
Uno de los mayores errores de este debate consiste en asumir que proteger a la víctima y cuestionar técnicamente una prueba son objetivos incompatibles.
No lo son.
Es perfectamente posible proteger a una presunta víctima y al mismo tiempo exigir rigor metodológico.
Es perfectamente posible reducir la revictimización y al mismo tiempo analizar críticamente la calidad de una entrevista.
Es perfectamente posible defender derechos de las víctimas y preservar garantías del debido proceso.
De hecho, un sistema verdaderamente garantista debería hacer ambas cosas simultáneamente.
Reflexión final: la pregunta que el sistema debe hacerse
La Cámara Gesell constituye una herramienta valiosa.
Probablemente indispensable.
Pero precisamente por su importancia, debe permanecer abierta al análisis crítico.
Las herramientas científicas más sólidas no son aquellas que se consideran infalibles.
Son aquellas que reconocen sus limitaciones.
Quizá la pregunta central no sea si debemos confiar en la Cámara Gesell.
La pregunta correcta es otra:
¿Estamos evaluando críticamente sus resultados o hemos comenzado a asumir que, por el simple hecho de provenir de una Cámara Gesell, ya representan una verdad suficientemente demostrada?
La diferencia entre ambas posiciones puede parecer sutil.
Sin embargo, de ella pueden depender decisiones relacionadas con la libertad, la responsabilidad penal y la propia legitimidad del sistema de justicia.
Y precisamente por ello constituye una discusión que el proceso penal peruano ya no debería seguir postergando.
